La desaparición y posterior asesinato de Teresa Halbach, una fotógrafa independiente de 25 años, dio lugar a uno de los procesos judiciales más discutidos de Wisconsin, Estados Unidos. El caso tuvo como protagonistas a Steven Avery y a su sobrino Brendan Dassey, quienes fueron condenados a prisión perpetua pese a sostener su inocencia.
Más de dos décadas después de aquel 31 de octubre de 2005, la historia continúa generando interrogantes. Las pruebas encontradas en un depósito de vehículos, una confesión obtenida durante un interrogatorio y un acuerdo judicial que Dassey rechazó por consejo de su familia forman parte de un expediente que llegó a trascender las fronteras del país.
La última visita de Teresa Halbach
Halbach se había graduado con honores en la Universidad de Wisconsin-Green Bay y trabajaba como fotógrafa independiente. También había sido entrenadora de vóley y disfrutaba viajar y conocer nuevos lugares. Sus familiares y amigos la recordaban como una persona alegre y entusiasta.
Durante 2005 había visitado en varias oportunidades el depósito de autos de Steven Avery, donde realizaba fotografías de vehículos. El propio Avery solicitaba que fuera ella quien se encargara de ese trabajo.
La última visita ocurrió durante la tarde del 31 de octubre. Los registros telefónicos indicaron que Avery había intentado comunicarse con ella tres veces ese día, dos de esas llamadas desde un número bloqueado.
Como Teresa no regresó a su domicilio, su familia denunció su desaparición el 3 de noviembre. Dos días después, su automóvil fue localizado oculto entre ramas dentro del mismo predio de los Avery, con la batería desconectada.
El 6 de noviembre aparecieron partes de su cámara y de su teléfono en un tambor utilizado para quemar residuos. Posteriormente, los investigadores encontraron restos óseos calcinados en una fosa. Un fragmento dental permitió confirmar la identidad de la víctima mediante la comparación con sus registros odontológicos.
La investigación determinó que se trataba de un homicidio.
Las pruebas que llevaron a Steven Avery a prisión
Durante el juicio, los peritos presentaron diferentes elementos que vinculaban a Avery con el crimen. Entre ellos se encontraba una bala calibre .22 que contenía restos de sangre de Halbach y que fue encontrada debajo de un compresor en el garaje del acusado.
Los investigadores también secuestraron un rifle Marlin Glenfield que, según los análisis balísticos, estaba relacionado con ese proyectil. A esto se sumó el hallazgo de la llave del vehículo de la fotógrafa en el dormitorio de Avery, con rastros de sudor atribuidos a la víctima.
Otro elemento importante fueron las manchas de sangre de Avery encontradas en el automóvil de Teresa. La defensa cuestionó su origen y planteó la posibilidad de que hubieran sido colocadas deliberadamente, debido a que existía una muestra de sangre del acusado conservada desde una causa anterior.
El historial de Avery también tuvo relevancia durante el proceso. En 1985 había sido condenado por la violación de Penny Ann Beernsten y pasó 18 años en prisión, hasta que un análisis de ADN demostró que no era el responsable del ataque. Las pruebas identificaron como autor a Gregory Allen y Avery recuperó la libertad en 2003.
Después de salir de prisión, demandó al condado de Manitowoc, a un exsheriff y a un exfiscal por 36 millones de dólares. El reclamo terminó resolviéndose mediante un acuerdo de 400.000 dólares.
La posterior investigación por el asesinato de Halbach despertó sospechas de posibles represalias, una teoría que ganó repercusión con la difusión de un documental sobre el caso.
Brendan Dassey y una confesión bajo sospecha
El otro protagonista fue Brendan Dassey, sobrino de Avery, quien tenía apenas 16 años cuando desapareció Halbach. Vivía con su familia en una vivienda ubicada dentro de la propiedad de los Avery y era descripto como un adolescente reservado, con dificultades cognitivas y sin antecedentes penales.
Su participación en la investigación tomó fuerza en febrero de 2006, cuando los detectives Mark Weigert y Tom Fassbender lo interrogaron primero en su escuela y luego en la comisaría.
Durante esas entrevistas, Dassey afirmó que su tío le había contado que había apuñalado a Teresa y trasladado su cuerpo. El 1 de marzo, durante un interrogatorio grabado que se extendió por más de cuatro horas, brindó un relato mucho más grave: aseguró que había presenciado cómo Avery abusaba sexualmente de la fotógrafa, la apuñalaba y le disparaba.
También mencionó que le había cortado el cuello. Esas declaraciones se convirtieron en una pieza central de la acusación.
Sin embargo, durante el juicio Dassey se retractó y sostuvo que había inventado los detalles a partir de las sugerencias de los investigadores. También afirmó que había tomado elementos de una novela policial. La defensa cuestionó las condiciones en las que se había obtenido la confesión y puso el foco en su edad y sus limitaciones cognitivas.
El 27 de abril de 2007, cuando tenía 17 años, fue declarado culpable de homicidio, abuso sexual y mutilación de un cadáver. Recibió una condena a cadena perpetua.
El acuerdo que rechazó por consejo de su familia
Antes de llegar a esa condena, el entonces fiscal especial Ken Kratz le había ofrecido a Dassey un acuerdo: declarar contra su tío a cambio de recibir una pena considerablemente menor, de aproximadamente diez años.
El adolescente rechazó la propuesta.
Una llamada telefónica realizada desde la cárcel y difundida posteriormente en el documental Convicting a Murderer mostró la intervención de Allan Avery, patriarca de la familia. En esa comunicación, le insistió a su nieto para que no aceptara el trato y le advirtió que colaborar con la fiscalía podía perjudicarlos a ambos.
También le indicó que sostuviera que no había ocurrido nada y que los investigadores lo habían llevado a decir aquellas cosas.
Para quienes siguieron el expediente, aquella conversación reflejó la presión familiar que recibió Dassey en un momento decisivo. El acuerdo que rechazó podría haberle permitido recuperar la libertad muchos años antes.
Una batalla judicial que llegó hasta la Corte Suprema
En 2010, Dassey solicitó un nuevo juicio al argumentar que su confesión había sido obtenida mediante presión. El pedido fue rechazado y, en enero de 2013, la Corte de Apelaciones de Wisconsin confirmó esa decisión.
La situación cambió con el estreno de Making a Murderer en Netflix, en 2015. La producción documental volvió a instalar el caso en la agenda pública y puso bajo la lupa los procedimientos policiales y judiciales.
En agosto de 2016, el juez federal William E. Duffin consideró que la confesión había sido forzada y calificó lo ocurrido como un grave error judicial. Sin embargo, el Departamento de Justicia de Wisconsin apeló y, en diciembre de 2017, un tribunal de apelaciones revirtió esa resolución por una ajustada votación de cuatro contra tres.
En junio de 2018, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó intervenir en el expediente. De esa manera, la condena de Dassey permaneció vigente.
La repercusión del documental fue enorme: alrededor de 130.000 personas firmaron una petición para solicitarle al entonces presidente Barack Obama que indultara a Avery y a Dassey.
Una confesión desde la cárcel y nuevas dudas
En septiembre de 2019, un recluso de Wisconsin llamado Joseph Evans Jr., condenado por el asesinato de su esposa, envió una carta a la abogada de Avery en la que aseguraba ser responsable de la muerte de Halbach.
Según su relato, había atropellado accidentalmente a la fotógrafa, quien cayó y se golpeó la cabeza contra una piedra. Luego, presa del pánico, habría quemado el cuerpo.
Evans también reclamó 13.000 dólares de una recompensa de 100.000 ofrecida por un donante anónimo a cambio de información sobre el crimen.
La abogada de Avery, Kathleen Zellner, rechazó la versión y sostuvo que no coincidía con las pruebas disponibles. Además, aseguró que contaban con un testigo que podía ubicar a Evans en otro lugar durante el día de la desaparición.
Por su parte, el cineasta Shawn Rech, responsable del documental Convicting a Murderer, pidió que la declaración fuera investigada, aunque reconoció que Evans tenía antecedentes de mentiras sobre el caso.
Su supuesta confesión no modificó las condenas de Avery y Dassey.
El futuro de Brendan Dassey, todavía en discusión
Actualmente, uno de los puntos centrales del caso es el pedido de conmutación de pena presentado por Dassey ante la Junta Asesora de Conmutaciones de Wisconsin.
El organismo no debe determinar si el condenado es inocente ni revisar directamente la validez de la sentencia. Su tarea consiste en evaluar si existen motivos para reducir la pena que cumple desde que era adolescente.
A diferencia de la situación de Avery, el pedido de Dassey no recibió objeciones de un magistrado vinculado a su causa.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa las circunstancias en las que fue interrogado, su edad al momento del crimen, sus dificultades cognitivas y el hecho de que lleva casi dos décadas en prisión.
El caso de Teresa Halbach dejó una investigación marcada por pruebas controvertidas, decisiones judiciales y versiones enfrentadas. Pero también mantiene abierta una pregunta sobre el destino de Dassey: si aquel adolescente que rechazó un acuerdo que podía cambiar su futuro deberá permanecer encarcelado durante gran parte de su vida adulta.




















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