Los relojes inteligentes comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante en el cuidado de la salud. Sus funciones para controlar el pulso y advertir sobre posibles irregularidades cardíacas impulsaron un aumento de las consultas en los consultorios de cardiología. Sin embargo, los especialistas recuerdan que estas herramientas tecnológicas tienen limitaciones y que sus alertas siempre deben ser evaluadas por profesionales.
Según explicaron especialistas del Hospital Universitario Austral, estos dispositivos pueden contribuir a detectar tempranamente alteraciones como la fibrilación auricular, una de las arritmias más frecuentes y un factor de riesgo asociado a los accidentes cerebrovasculares (ACV).
Los smartwatches utilizan sensores ópticos para medir la frecuencia cardíaca y algunos modelos incorporan electrodos que permiten obtener un electrocardiograma sencillo. De esta manera, pueden reconocer patrones que sugieren la presencia de un ritmo irregular.
Uno de sus principales beneficios es la posibilidad de registrar episodios que no siempre producen síntomas o que aparecen de manera intermitente. Además, guardar los horarios, la duración de las alteraciones y los registros obtenidos puede aportar información valiosa durante una consulta médica y facilitar la indicación de estudios complementarios, como un Holter o monitoreos cardíacos prolongados.
Las falsas alarmas también existen
A pesar de sus ventajas, los especialistas advierten que las notificaciones no siempre indican la presencia de una enfermedad. Algunas situaciones cotidianas pueden alterar las mediciones y provocar resultados incorrectos.
El movimiento durante la actividad física, la transpiración, el contacto deficiente del reloj con la piel y determinadas extrasístoles benignas pueden confundir los algoritmos y generar alertas que luego no se confirman mediante estudios médicos.
Por eso, una notificación debe interpretarse como una señal para prestar atención y no como una confirmación de que existe una arritmia. El diagnóstico requiere una evaluación clínica y, cuando corresponde, pruebas específicas.
La consulta con un cardiólogo resulta especialmente importante cuando las alertas de ritmo irregular se repiten, los registros muestran anomalías persistentes o la persona presenta antecedentes y factores de riesgo cardiovascular.
Cuándo no hay que esperar una alerta del reloj
Los profesionales también remarcan que existen síntomas que requieren atención médica inmediata, independientemente de lo que indique el dispositivo.
Ante dolor en el pecho, falta de aire intensa, mareos importantes, pérdida del conocimiento o manifestaciones neurológicas repentinas, se debe buscar asistencia médica de urgencia y no esperar una notificación del smartwatch.
Los tratamientos disponibles para las arritmias
Cuando los estudios confirman una alteración del ritmo cardíaco, existen diferentes alternativas terapéuticas. Entre ellas se encuentra la ablación transcatéter, un procedimiento mínimamente invasivo que busca interrumpir el circuito eléctrico responsable de determinadas arritmias.
En casos de taquicardias supraventriculares, esta técnica puede alcanzar tasas de éxito superiores al 98%, según los datos mencionados por los especialistas.
De esta manera, los relojes inteligentes pueden convertirse en aliados para advertir sobre posibles problemas cardíacos y aportar información útil durante una consulta. Sin embargo, su función es complementar el seguimiento de la salud: no reemplazan los estudios médicos ni la evaluación de un cardiólogo.




















Comentarios
Cargando comentarios…