El Certificado Único de Discapacidad (CUD) es un documento público y gratuito que tiene validez en todo el territorio argentino y permite acceder a distintos derechos y prestaciones. Entre sus beneficios se encuentran la cobertura integral de las prestaciones vinculadas con la discapacidad, el transporte público gratuito y determinados beneficios sociales y asignaciones familiares, según los requisitos de cada programa.

Sin embargo, no existe una lista cerrada de enfermedades que garantice automáticamente su obtención. La posibilidad de acceder al certificado depende de una evaluación individual realizada por una Junta Evaluadora Interdisciplinaria, que analiza el diagnóstico, las consecuencias sobre la autonomía y las actividades diarias, y las dificultades que genera el entorno.

Cuáles son los tipos de discapacidad contemplados

La evaluación contempla diferentes áreas, de acuerdo con las limitaciones que presenta cada persona. Entre las principales categorías se encuentran:

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  • Discapacidad visual: comprende la ceguera y las disminuciones importantes de la visión que no pueden corregirse adecuadamente.

  • Discapacidad auditiva: incluye la sordera y las pérdidas auditivas severas que afectan la comunicación.

  • Discapacidad motriz: abarca amputaciones, parálisis cerebral, secuelas de accidentes y enfermedades que comprometen el movimiento.

  • Discapacidad mental e intelectual: contempla condiciones que pueden afectar el desarrollo, la comprensión, la conducta y la autonomía, como determinados cuadros del espectro autista y otras afecciones.

  • Discapacidad visceral: comprende enfermedades que afectan órganos vitales, como el corazón, los pulmones, el hígado o los riñones, cuando generan limitaciones funcionales relevantes.

Las enfermedades y condiciones que pueden justificar el trámite

Aunque cada solicitud se estudia de manera particular, existen numerosas patologías que pueden generar limitaciones compatibles con los criterios de evaluación del CUD.

Entre las condiciones que pueden ser consideradas se encuentran:

  • Alzheimer.

  • Arterioesclerosis.

  • Artritis reumatoide.

  • Artrosis severa.

  • Cáncer, incluido el de pulmón.

  • Colitis ulcerosa.

  • Demencia.

  • Enfisema pulmonar.

  • Epilepsia.

  • Esclerosis múltiple.

  • Fibrilación auricular.

  • Glaucoma.

  • Hernia cervical.

  • Hipertensión pulmonar.

  • Hipoacusia.

  • Insuficiencia mitral.

  • Insuficiencia renal crónica.

  • Lumbalgia severa o crónica.

  • Lupus eritematoso sistémico.

  • Miastenia gravis.

  • Migraña crónica o incapacitante.

  • Enfermedad de Parkinson.

  • Patologías degenerativas o traumáticas que afectan las manos.

  • Pérdida severa de visión.

  • Síndrome de Arnold Chiari.

  • Trasplante de riñón.

La presencia de alguna de estas enfermedades no significa que el certificado se otorgue de forma automática. La Junta Evaluadora debe determinar si la condición provoca una discapacidad de acuerdo con los criterios establecidos y el impacto que tiene sobre la vida de la persona.

Qué documentación se necesita para solicitar el CUD

Para comenzar el trámite es necesario reunir documentación médica que permita acreditar el diagnóstico y explicar sus consecuencias. Entre los elementos que pueden solicitarse se encuentran:

Certificado médico: debe incluir el diagnóstico, la situación clínica actual y las limitaciones funcionales. También pueden requerirse informes elaborados por los profesionales que realizan el seguimiento del paciente.

Estudios complementarios: análisis, imágenes, evaluaciones y otros resultados médicos que respalden la condición de salud.

Evaluación interdisciplinaria: la persona debe solicitar un turno ante la Junta Evaluadora correspondiente, que analizará la documentación y determinará si reúne los requisitos para obtener el certificado.

Una vez aprobado, el CUD puede consultarse en formato digital mediante la aplicación Mi Argentina, además de contar con su versión física.

El aspecto central del procedimiento es que el diagnóstico, por sí solo, no determina el otorgamiento. Lo que se evalúa es cómo afecta la condición de salud a la autonomía, la movilidad, la comunicación y la participación de la persona en su entorno cotidiano.