La palabra “Mayday” volvió a cobrar protagonismo tras el accidente de un avión privado ocurrido en el condado de Palm Beach, en Florida. Segundos antes del impacto, la piloto de un Learjet 60 transmitió el pedido de auxilio a los controladores aéreos y advirtió sobre la gravedad de la situación: “Vamos a chocar contra el suelo”.

La aeronave descendía a una velocidad aproximada de 20.000 pies por minuto, equivalente a unos 6.000 metros, cuando se produjo la comunicación. El siniestro terminó con la muerte de sus nueve ocupantes.

Más allá de la tragedia, el episodio puso nuevamente en primer plano una de las expresiones más reconocidas de la aviación mundial. Se trata de una señal de emergencia utilizada desde hace más de 100 años y que permite advertir que una aeronave enfrenta un peligro grave e inmediato.

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Un origen que se remonta a 1923

La historia de “Mayday” comenzó en 1923, cuando los vuelos comerciales entre Londres y París todavía eran relativamente recientes. En aquella época, muchos aviones utilizados para el transporte de pasajeros eran antiguos bombarderos adaptados después de la Primera Guerra Mundial. Las aeronaves tenían importantes limitaciones técnicas y los viajes sobre el Canal de la Mancha implicaban riesgos considerables.

En caso de una falla o un accidente sobre el agua, las posibilidades de recibir ayuda eran escasas. No existía un procedimiento de rescate organizado ni una señal de voz universal que permitiera identificar rápidamente una emergencia.

Ante esa necesidad, un funcionario británico propuso incorporar la palabra “Mayday” a las comunicaciones de radio. La expresión fue elegida por su semejanza fonética con la frase francesa m'aidez, que significa “ayúdenme”.

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La elección también respondía a una dificultad práctica: algunas letras del código Morse, como la S de SOS, podían resultar complicadas de distinguir cuando se transmitían por radio mediante la voz.

Para comprobar su utilidad se realizó una prueba con un hidroavión de la Real Fuerza Aérea británica. La tripulación simuló una falla en los motores y emitió el pedido de auxilio. Una embarcación que navegaba por la zona, sin conocer que se trataba de un ensayo, acudió al lugar y llegó aproximadamente 20 minutos después.

La experiencia demostró que la señal podía ser comprendida con rapidez y facilitar una respuesta ante situaciones de peligro.

Cómo se convirtió en una señal universal

La propuesta comenzó a extenderse hasta que, en 1927, la Conferencia Internacional de Radiotelegrafía de Washington incorporó “Mayday” como señal internacional de socorro para las comunicaciones por radio.

Desde entonces, su utilización quedó asociada a las emergencias más graves en la aviación. Para evitar confusiones, los pilotos deben repetir la palabra tres veces consecutivas: “Mayday, Mayday, Mayday”.

Esta repetición permite que los controladores y otras aeronaves identifiquen con claridad que existe una situación crítica y que la comunicación requiere prioridad.

El sistema también contempla otra expresión: “Pan-pan”, utilizada cuando existe una situación urgente que afecta la seguridad, pero que no representa un peligro inminente para la vida de las personas. Puede tratarse, por ejemplo, de una falla técnica que todavía permite controlar el avión o de una situación médica a bordo.

La diferencia entre ambas señales es fundamental: mientras “Mayday” indica una emergencia de máxima gravedad, “Pan-pan” comunica una urgencia que necesita atención, aunque no necesariamente exige una respuesta inmediata de rescate.

Qué ocurre cuando un piloto transmite “Mayday”

Cuando una tripulación declara una emergencia de esta magnitud, se activa un procedimiento coordinado entre el avión, los controladores aéreos y los servicios de asistencia en tierra.

La comunicación recibe prioridad sobre el resto del tráfico en la misma frecuencia, lo que permite que el piloto pueda transmitir información esencial sin interferencias. Al mismo tiempo, los controladores pueden ordenar desvíos de otras aeronaves, facilitar un aterrizaje prioritario y alertar a los equipos de emergencia.

Entre las situaciones que pueden justificar una declaración de “Mayday” se encuentran los incendios a bordo, la presencia de humo en la cabina, fallas graves que comprometan el control de la aeronave o cualquier circunstancia que ponga en riesgo inmediato a sus ocupantes.

La decisión final sobre cómo actuar corresponde al piloto al mando, quien debe evaluar las condiciones y elegir la alternativa que ofrezca mayores posibilidades de preservar la seguridad.

Además, los controladores están preparados para reconocer una emergencia incluso cuando la tripulación no utiliza expresamente la palabra “Mayday”.

El accidente del Hudson que dejó una lección para la aviación

Uno de los episodios más conocidos relacionados con las emergencias aéreas ocurrió el 15 de enero de 2009, cuando un avión de US Airways, comandado por Chesley Sullenberger, sufrió una pérdida de potencia en ambos motores después de impactar contra una bandada de aves poco después de despegar del aeropuerto LaGuardia, en Nueva York.

El capitán intentó comunicar la gravedad de la situación, pero la transmisión coincidió con la de otro piloto que utilizaba la misma frecuencia. Por ese motivo, los controladores no lograron escuchar el pedido de auxilio en ese momento.

A pesar de las dificultades, los operadores comprendieron que la aeronave estaba en una situación crítica y ofrecieron alternativas para realizar un aterrizaje de emergencia. Sin embargo, Sullenberger determinó que no tenía posibilidades de llegar a una pista y tomó una decisión extrema: amerizar sobre el río Hudson.

El avión descendió sobre el agua y sus 155 ocupantes sobrevivieron. El episodio pasó a la historia como el “Milagro en el Hudson”.

El accidente también dejó en evidencia los riesgos que puede generar la saturación de las frecuencias de radio. Después del episodio, las autoridades estadounidenses impulsaron modificaciones para mejorar las comunicaciones y organizar el tránsito de aeronaves en la zona.

Entre las medidas se incluyeron la separación de frecuencias para los corredores aéreos del Hudson y el East River, límites de altura y velocidad, y nuevas obligaciones para que los pilotos informaran su posición en determinados puntos del recorrido.

Más de un siglo después de su creación, “Mayday” continúa siendo una de las señales más importantes de la aviación. Tres palabras repetidas pueden poner en marcha una compleja cadena de asistencia, cuyo objetivo es ganar tiempo y salvar vidas cuando una aeronave enfrenta una emergencia.