A los 62 años, Marco van Basten continúa vinculado con la actividad física, aunque muy lejos de las exigencias que enfrentó durante su etapa como futbolista profesional. Después de una carrera brillante que terminó antes de lo esperado por una serie de graves lesiones en el tobillo derecho, el exdelantero neerlandés encontró en la bicicleta fija, el pádel y el golf algunas alternativas para mantenerse activo.

Su historia está marcada por el contraste entre el éxito deportivo y los problemas físicos que lo obligaron a abandonar la competencia cuando todavía tenía mucho para dar. Las intervenciones quirúrgicas, el dolor y las dificultades para caminar terminaron condicionando su trayectoria y modificaron para siempre su relación con el deporte.

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Bicicleta fija, pádel y golf: cómo se mantiene activo

Actualmente, Van Basten realiza distintas actividades que le permiten ejercitarse sin afrontar el desgaste propio del fútbol de alto rendimiento. En sus publicaciones en redes sociales aparecen imágenes practicando pádel, utilizando una bicicleta fija y disfrutando de jornadas de golf. También comparte fotografías vinculadas con el esquí.

Después de una nueva operación realizada en 2025, el exfutbolista contó que seguía haciendo ejercicio y destacó la importancia de mantenerse en movimiento.

"Sigo manteniéndome activo con algunos deportes; es bueno tanto para la mente como para el cuerpo", expresó.

Su relación con las disciplinas deportivas, sin embargo, viene desde mucho antes de su carrera profesional. Durante la infancia también practicó tenis de mesa, probó el salto en trampolín y estudió piano, además de dedicarse al fútbol.

Cinco operaciones y una carrera que terminó demasiado pronto

Los problemas físicos comenzaron cuando todavía era muy joven. En diciembre de 1986, mientras jugaba en Ajax, sufrió una lesión en el tobillo derecho que marcaría el comienzo de un prolongado recorrido por consultorios médicos y quirófanos.

La primera intervención quirúrgica llegó meses después, durante su etapa en AC Milan. Con el paso del tiempo, la articulación continuó generándole dificultades y debió someterse a nuevas operaciones en 1996, 1998 y 2010.

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En febrero de 2025 volvió a pasar por el quirófano, esta vez en una clínica de Pisa, Italia.

Aunque su retiro oficial se produjo a los 30 años, Van Basten ya había dejado de competir a los 28, luego de no poder recuperarse de las consecuencias de sus lesiones.

Al recordar aquellos momentos, el neerlandés explicó que intentaba disimular sus dificultades físicas incluso cuando caminaba o corría. "Corría porque no quería que se notara que cojeaba", recordó.

También describió el impacto emocional que le provocó alejarse del fútbol: "Sentía como si ya no estuviera allí; era como si fuera un invitado en mi propio funeral".

Una leyenda que tuvo que abandonar el fútbol en la cima

La salida anticipada de Van Basten representó una pérdida para el fútbol mundial. Durante su trayectoria conquistó tres Balones de Oro y fue una de las grandes figuras de la selección de los Países Bajos, con la que ganó la Eurocopa de 1988.

También dejó una huella imborrable en el Milan, donde integró uno de los equipos más recordados de la historia del club. Su capacidad goleadora, su técnica y su habilidad para definir lo convirtieron en uno de los delanteros más destacados de su generación.

Tras colgar los botines, permaneció ligado al deporte desde otros lugares: trabajó como entrenador, integró un equipo de la FIFA y se desempeñó como comentarista televisivo.

El consejo de Van Basten sobre el cuidado del cuerpo

La experiencia de las lesiones también modificó su manera de entender la actividad física. Después de atravesar años de dolor y múltiples tratamientos, el exdelantero insiste en la importancia de reconocer hasta dónde puede exigirse una persona.

"Hay que tener cuidado de no excederse; si le exiges demasiado a tu cuerpo, debes saber dónde están tus límites", aconsejó.

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En el plano personal, desde enero de 2026 decidió alejarse de su trabajo en Ziggo Sport para acompañar a su esposa, Liesbeth, durante un tratamiento médico.

"Quiero dedicarme por completo a la recuperación de Liesbeth durante los próximos meses", manifestó.

Así, lejos de los estadios y de la competencia profesional, Van Basten atraviesa una etapa diferente. La bicicleta, el pádel y el golf forman parte de una rutina que le permite conservar su vínculo con el deporte, aunque ahora desde una perspectiva marcada por las enseñanzas que le dejaron sus propias lesiones.