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Opinión El proceso comenzó ayer en Roma

El Opus Dei, familia espiritual que elige al sucesor de San Josemaría

Víctor Urrestarazu, Vicario regional para Argentina, Paraguay y Bolivia

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Vaticano Crédito: El proceso de elección comenzó ayer.

En el Opus Dei, cuando elegimos al prelado, elegimos —sobre todo— al “Padre”. San Josemaría Escrivá de Balaguer solía explicar que somos una gran familia espiritual dentro de la Iglesia y así lo vivimos todos, guiados por quienes serían, más tarde, sus sucesores: el beato Álvaro del Portillo y Javier Echevarría.

Ellos supieron transmitir el espíritu del fundador con creatividad y fidelidad, no sólo en el gobierno de la obra sino también como verdaderos padres espirituales. Llevaron el mensaje del Opus Dei a casi 40 nuevos países —desde Bolivia hasta Sri Lanka—, promoviendo centenares de iniciativas solidarias y educativas, para promover el desarrollo humano y espiritual de toda clase de personas.

 

Fueron hombres cercanos a la gente que hablaban a sus hijos e hijas con la sencillez de un padre de familia, como sucedió durante su última visita a Argentina, cuando el padre Javier en un encuentro con miles de personas contó divertido cómo un hijo suyo del Opus Dei había conocido a su “ahora esposa” en un embotellamiento de tránsito, intercambiando miradas y comentarios desde un auto a otro. Ayer comenzó en Roma el proceso de elección del nuevo prelado. Todos en el Opus Dei vivimos este período unidos en oración, confiados en que el Espíritu Santo guiará a quienes tienen la responsabilidad de elegir al próximo sucesor de San Josemaría: personas de “países de los cinco continentes, con modos de ser muy diversos, tendencias culturales variadas, gustos y estilos propios de su tierra y de su familia”, como ha dicho el actual vicario auxiliar.

 

Todo el proceso comienza con una misa del Espíritu Santo en la Iglesia Prelaticia de Santa María de la Paz, Roma. En una primera fase, se reúne el pleno del Consejo para las mujeres de la prelatura, que realiza sus propuestas. Al día siguiente, el secretario del Congreso lee una a una las propuestas de las mujeres y, luego, los electores votan teniendo en cuenta estos nombres señalados. Quien resulta elegido debe manifestar si acepta o si, a su juicio, existen obstáculos graves que le impidan aceptar el cargo. Finalmente, se informa al papa Francisco, ya que se requiere la confirmación del nombramiento por el Santo Padre.

 

Como sucesor de san Josemaría, el próximo prelado tendrá la tarea de guiar a todos los fieles de la obra hacia el encuentro con el amor de Jesús allí donde nos toca estar, en el trabajo de cada uno y cada una, en la familia, las ocupaciones domésticas y sociales, procurando ser sembradores de paz, servicio y alegría. Como enseña el papa Francisco, cada pequeño gesto contribuye a la paz en este mundo fragmentado, “significa elegir la solidaridad como estilo para realizar la historia y construir la amistad social”.

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