Nuestro gobernador Elías Suárez, al inaugurar recientemente en Frías un moderno Centro Judicial, dijo: "La justicia tiene una enorme responsabilidad social, debe dar respuesta a los conflictos que la comunidad le plantea, proteger a las víctimas y al mismo tiempo garantizar el debido proceso y el derecho de defensa a todas las personas involucradas".

No caben dudas de que estas palabras son una "fuente inspiradora" para el Poder Judicial de la provincia y al mismo tiempo, un horizonte y camino por donde transitar. Inspira un modelo de ejercer la justicia planteando un ideal que involucra al Poder Judicial, pero que al mismo tiempo lo trasciende y hunde sus raíces en un sistema democrático que pretende ser sano, justo y equitativo, que garantice el acceso y satisfacción de los derechos a todos los ciudadanos, en especial a los más vulnerables, y una pedagogía que garantice la transparencia y eficacia de los procesos judiciales a fin de alcanzar sentencias justas que satisfagan los derechos de las víctimas.

El Poder Judicial tiene que ser reflejo del modelo de gobernar, es decir, el modo de ejercer el poder para garantizar los derechos de los ciudadanos y fortalecer el bien común.

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En el ámbito penal se suscitan en nuestra provincia de manera permanente situaciones que ameritan contextualizar los procedimientos y actuaciones en el marco de las expresiones vertidas por nuestro gobernador.

En la provincia de Santiago del Estero, el Código de Procedimiento Penal vigente es la Ley Nº 6.941 y el Ministerio Público Fiscal (MPF) es el organismo encargado de la investigación y persecución penal. La ley separa las funciones de investigar (fiscal), de juzgar (juez).

La Fiscalía ejerce la acción penal contra los autores y partícipes de un delito, conduce la investigación penal preparatoria para reunir las pruebas necesarias que permitan esclarecer los hechos y formula los requerimientos y sostiene la acusación durante el juicio si encuentra fundamento para hacerlo.

Como puede visualizarse con claridad, el rol más importante en el proceso judicial no es el del juez, como lo tenía en la anterior legislación, sino el de los fiscales.

El fiscal que instruye una causa es el primer eslabón en la búsqueda de justicia y el cimiento sobre el que se asienta todo el edificio judicial, no solo a nivel de un procedimiento individual y concreto, sino de todo el sistema judicial.

Por esto, el fiscal tiene que ser una persona proba en todas sus dimensiones. Entre las cualidades más significativas señalo: ética e integridad: poseer una trayectoria irreprochable de actuación proba, honesta y de apego estricto a la ley; objetividad para no dejarse influenciar por grupos de poder ni por ninguna circunstancia que no sea la de hacer justicia; capacidad analítica para examinar pruebas, conectar indicios y razonar jurídicamente de manera lógica; independencia. y firmeza para resistir a las presiones sociales, políticas y mediáticas, empatía con las víctimas, trabajo en equipo y claridad para comunicar los argumentos acusatorios.

Como dije arriba, la justicia en estado puro no existe, pero todos los ciudadanos podemos aportar desde nuestro lugar para que cada día sea mejor, para que todas las personas tengamos acceso a una justicia justa, rápida y eficaz.

Entre todos podemos construir una provincia cada día más democrática y próspera.

*Por Mario Ramón Tenti, sacerdote y párroco de Santa María.