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Opinión

Santiago volvió a demostrar que el turismo no se declama sino que se construye

La apertura de la Temporada Turística Invernal 2026 en Las Termas de Río Hondo volvió a dejar una postal potente: una ciudad movilizada, visitantes, espectáculos, deporte de primer nivel y una industria turística que ya no depende del azar.

Xavier María Ferrera Peña

Por Xavier María Ferrera Peña

Las Termas de Río Hondo volvió a abrir su temporada turística con una imagen que excede el acto protocolar. No fue apenas una ceremonia ni una bendición de las aguas termales, ni una grilla artística para acompañar la noche. Fue, sobre todo, la confirmación de un modelo que Santiago del Estero viene construyendo desde hace años: convertir al turismo en una industria real, con infraestructura, calendario, servicios, promoción y capacidad para recibir eventos de alta convocatoria. La apertura fue encabezada por el gobernador Elías Suárez, junto a autoridades provinciales, municipales, representantes institucionales y del sector privado, en una ceremonia con multitud de vecinos y turistas.

La temporada comenzó en coincidencia con el movimiento generado por el Turismo Carretera en el Autódromo Internacional de Termas de Río Hondo, una de las categorías más populares del país, que disputó allí la quinta fecha del campeonato 2026. Ese cruce entre turismo termal, deporte motor, hotelería, gastronomía, cultura y comercio es lo que convierte a Las Termas en algo más que un destino de descanso: la transforma en una plataforma económica regional.

La agenda deportiva tampoco se agota en un fin de semana. El calendario 2026 del autódromo incluye RXP Motos del 15 al 17 de mayo, Turismo Nacional en julio, Track Day Argentina, Car Show Santafesino y TCR South America en agosto, además de otras competencias previstas para septiembre y octubre. En otras palabras: hay temporada porque hay estrategia. Hay visitantes porque hay motivos para venir. Y hay impacto porque existe una red de servicios preparada para capitalizar ese flujo.

Las Termas no se consolidó por casualidad. El sitio oficial de Turismo de Santiago del Estero presenta a la ciudad como un destino termal con atractivos como el Museo del Automóvil, la Reserva Tara Inti, el Dique y Embalse de Río Hondo y el Autódromo Internacional, al que define como uno de los circuitos más importantes del país. Esa combinación de agua termal, naturaleza, salud, cultura, gastronomía, recreación y deporte explica por qué el visitante ya no llega solo por tradición, sino por una experiencia integral.

La evolución es evidente. Hace dos décadas, Santiago del Estero peleaba por salir de una ubicación periférica en el mapa turístico nacional. Hoy discute calendario deportivo, ocupación hotelera, promoción internacional, conectividad, infraestructura y capacidad de organización. El Autódromo de Termas fue inaugurado en 2008, luego modernizado para estándares internacionales, y desde 2014 puso a la provincia en la vidriera del MotoGP. No se trató solo de carreras: se trató de construir marca territorial.

Los antecedentes económicos son contundentes. La apertura de la temporada 2025 dejó, según información oficial provincial, un impacto económico de $7.000 millones, con ocupación plena en hoteles de 4 y 5 estrellas, 90% en hoteles de 3 y 2 estrellas, 93% en hoteles de 1 estrella y 85% en apart hoteles y residenciales. Ese dato permite dimensionar lo que significa abrir una temporada con una ciudad preparada y un sector privado activo.

A eso se suma el peso del turismo deportivo. En diciembre de 2025, eventos de gran convocatoria dejaron un impacto económico estimado de $6.500 millones y ocupación hotelera plena en Capital y Termas, beneficiando a alojamientos, comercios, gastronomía, estaciones de servicio, entretenimiento y prestadores turísticos. Es decir, el turismo no es un gasto ornamental: es circulación de dinero, empleo directo e indirecto, consumo regional y promoción de la provincia.

El MotoGP, aun sin fecha en 2026, dejó una enseñanza. La edición 2025 fue estimada por distintas publicaciones con impactos de entre USD 20 millones y USD 40 millones, además de ocupación hotelera total y una enorme visibilidad nacional e internacional. Más allá de la diferencia entre estimaciones, el mensaje de fondo es claro: cada gran evento instala a Santiago en pantallas, portales, redes, agencias, cadenas hoteleras y conversaciones que antes le eran ajenas.

Por eso resulta pobre reducir este proceso a la crítica automática. Controlar el uso de recursos públicos es necesario. Preguntar por costos, contratos y planificación también. Pero otra cosa muy distinta es negar, por cálculo electoral, que Las Termas es hoy un motor económico regional y una marca internacional de Santiago del Estero. La oposición tiene derecho a cuestionar; lo que no puede es fingir que no ve la transformación.

Más endeble aún se vuelve ese discurso cuando algunas candidaturas opositoras buscan construir épica turística con una foto junto a Daniel Scioli. Según publicaciones en redes, Anita Carino informó una reunión con el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, con Termas de Río Hondo como tema central. El contraste político es inevitable: el mismo Scioli fue duramente cuestionado por el entonces intendente Jorge Mukdise en la FIT, donde le reprochó falta de apoyo al destino termal y rechazó que se sacara una foto en el stand santiagueño.

La contradicción no es personal; es política. No se puede descalificar durante meses una política turística provincial y luego pretender legitimidad con la postal de un funcionario nacional al que desde la propia dirigencia termense se le reclamó ausencia de acompañamiento concreto. Menos aún cuando la Nación sostiene un discurso de desregulación y autonomía provincial, mientras Santiago exhibe un caso concreto de articulación pública y privada, inversión sostenida e identidad territorial.

La apertura de temporada en Las Termas deja entonces una conclusión más profunda que la satisfacción de un fin de semana exitoso. Santiago del Estero ya no pide permiso para aparecer en el mapa. Se puso en el mapa. Y lo hizo con obras, con eventos, con hotelería, con gastronomía, con deporte, con servicios y con una ciudad que entendió que el turismo no es una postal: es una industria.

Frente a eso, la crítica vacía queda chica. Porque una cosa es debatir cómo mejorar el modelo y otra, muy distinta, es pararse al costado de la ruta del crecimiento con un cartel de campaña en la mano. Las Termas abrió la temporada. Santiago volvió a mostrar destino. Y la oposición, por ahora, parece seguir buscando una foto.

Las Termas de Río Hondo Turismo
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