Una vecina de la ciudad de Villa Atamisqui tuvo el ofrecimiento de ir a trabajar como empleada doméstica por un mes en Buenos Aires. La mujer lo charló con su pareja, quien es un jornalero, y vieron la posibilidad de que hubiera ingreso de dinero a la familia compuesta por siete hijos. Desde el mismo día que la mujer ascendió al colectivo que la llevó a la capital argentina se inició un verdadero calvario para la hija mayor de la pareja, de 15 años.
De acuerdo con la investigación de las doctoras Jésica Lucas y María Luján González Garay, de la Unidad de Abusos Sexuales, durante un mes y todos los días, el hombre de 43 años violó a su hija biológica. A partir de la primera jornada, el incalificable sujeto convirtió a su primogénita en su esclava sexual. La víctima develó durante la investigación que era golpeada y hasta atada en la cama para que no se escapara durante las noches. Incluso, la obligó a que abandonara la escuela porque tenía “celos” de los compañeros de aula, de acuerdo con lo que le decía el padre a su hija.
Cuando regresó la madre de la adolescente —quien también era víctima de violencia de género—, tomó conocimiento de los aberrantes hechos y realizó la denuncia que provocó la investigación y detención del sospechoso. El jornalero está acusado de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo.
En una audiencia realizada ayer en los Tribunales santiagueños, las doctoras Lucas y González Garay presentaron ante la jueza de Control y Garantías, Dra. Sara Harón, un cúmulo de pruebas en contra del acusado. No obstante, se produjo un largo debate con la defensa del sospechoso, quien bregó por la excarcelación.
Finalmente, luego de escuchar a las partes, la magistrada resolvió dictar la prisión preventiva del vecino de Atamisqui, dando lugar a lo que había sido solicitado por las representantes del Ministerio Público Fiscal.