Un simple mandado de rutina se transformó de manera inexplicable en una escena de terror. En la mañana de este viernes, un hombre de 57 años perdió la vida de forma instantánea al ser aplastado por el derrumbe de un balcón mientras caminaba por la vereda, justo cuando volvía de la carnicería.

La dramática secuencia se registró sobre la calle Pedro Morán, entre La Reeda y Monteverde, en una zona del sur del Conurbano bonaerense. Los primeros peritajes realizados en el lugar y los testimonios de los frentistas apuntaron directamente contra la precariedad de la estructura: la edificación superaba los 50 años de antigüedad. Ahora, los investigadores buscan determinar si el colapso se produjo por un avanzado deterioro debido a la falta de mantenimiento o si falló por completo la resistencia original de los materiales.

El impacto de la mole de cemento sobre la peatonal fue fulminante, provocando la destrucción total de la vereda y desatando la desesperación inmediata de los vecinos, quienes corrieron desesperados para intentar remover los pesados bloques de concreto con sus manos.

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Una vecina que caminaba por las inmediaciones relató a Crónica el desgarrador momento en que la familia se enteró del horror: "Llegó una nieta del hombre y dijo: 'Ay, abuelo, abuelo, abuelo'. Se enteró de que el abuelo estaba debajo de los escombros y los vecinos trataron de rescatarlo, sacar las piedras de arriba. Pero no pudieron".

De milagro, la tragedia no alcanzó magnitudes todavía más devastadoras. Minutos antes de que la losa de la planta alta se desplomara sin previo aviso, un joven del barrio y su pequeña hija de apenas 2 años habían estado sentados descansando bajo la sombra de esa misma marquesina.