El poder de los comunicadores, la fábrica del “personaje” y las cloacas de una democracia que mira sin dudar El derecho a opinar es sagrado. Pero la legitimidad para informar se gana: con prueba, trayectoria y responsabilidad.
El cine sigue en el camino de adaptaciones de personajes de cómics a la pantalla, en una industria ¿inagotable?