Un verdadero terremoto político, social e institucional sacude a la región. El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia irrevocable a la máxima magistratura, acorralado por una profunda crisis financiera tras la intempestiva intervención de Ueno Bank —una de las entidades más grandes y con mayor penetración digital del país—, que dejó a millones de ahorristas sin acceso a sus depósitos.

La decisión de Peña fue anunciada a través de un mensaje grabado en su cuenta de X, donde intentó justificar la medida para calmar las aguas: “Tomé la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”.

En un tono autocrítico, el mandatario pidió perdón a la ciudadanía: “Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento fallé. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí. Mi prioridad es una sola: la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero”. Peña concluyó señalando que "ningún cargo es más importante que la estabilidad de la República" y exigió que se garantice la devolución de los recursos a los afectados.

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La caída del gobierno no hizo más que coronar dos jornadas consecutivas de masivas protestas en las calles de Asunción, con enfrentamientos policiales y un inminente juicio político en el Congreso.

Las 10 claves del escándalo que sacudió a Paraguay

1. Un banco digital que creció a gran velocidad: Ueno Bank pasó de ser una financiera a convertirse en una de las entidades más populares de Paraguay. Obtuvo su licencia bancaria en 2023 y expandió rápidamente su presencia con una estrategia basada en servicios digitales, promociones y beneficios. Llegó a tener unos 2,9 millones de usuarios (más del 60% de la población adulta del país) y una red de más de 70 sucursales. Su vertiginoso crecimiento amplificó el impacto de su caída.

2. El Banco Central detectó un agujero en su solvencia: El detonante de la intervención fue el desplome de los indicadores de solvencia. El Banco Central de Paraguay (BCP) informó que, tras realizar ajustes a los estados financieros, el índice de solvencia de Ueno quedó por debajo del 50% del mínimo legal exigido. Esto dejó al descubierto que el banco carecía del colchón patrimonial necesario para respaldar sus operaciones y absorber pérdidas.

3. Créditos millonarios a empresas vinculadas: La investigación apuntó directamente a los préstamos otorgados a compañías relacionadas con los accionistas de la entidad. Según los inspectores del BCP, Ueno concentró créditos en empresas de sus propios dueños por encima de los límites legales y sin garantías suficientes. La agencia AP reveló que casi US$39 millones fueron destinados a tres firmas vinculadas en una sola jornada de septiembre de 2025.

4. Irregularidades contables que agravaron el problema: La revisión de las cuentas destapó que la entidad había contabilizado incorrectamente diversos gastos como si fueran activos. Cuando los auditores corrigieron esos registros, el capital disponible se derrumbó. El problema estructural no era una simple falta transitoria de efectivo, sino un vaciamiento patrimonial.

5. Intervención y cierre total de servicios: El directorio del BCP resolvió por unanimidad iniciar el procedimiento de resolución de Ueno Bank, lo que implicó el cierre inmediato de sus operaciones. Las sucursales bajaron las persianas y quedaron suspendidas la aplicación, las tarjetas, las transferencias y toda operatoria bancaria para evitar una fuga masiva de recursos.

6. Casi 3 millones de clientes sin acceso a su dinero: El impacto social fue inmediato. De un día para el otro, los 2,9 millones de clientes se quedaron sin poder retirar efectivo ni operar con sus cuentas. Esto desató corridas, largas filas de ahorristas desesperados frente a los bancos y fuertes protestas en las calles de Asunción.

7. Qué pasa con los depósitos, el seguro y los montos altos: El Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 75 salarios mínimos por persona y entidad (unos US$38.600 al momento de la intervención), un colchón que alcanzaría para cubrir al 97% de los depositantes. Sin embargo, quienes tenían saldos superiores a ese tope quedaron en un terreno de extrema incertidumbre, a la espera de que el BCP liquide activos para responderles.

8. Los fondos de los jubilados también quedaron comprometidos: El escándalo salpicó al Instituto de Previsión Social (IPS), el organismo encargado de los aportes jubilatorios y la salud pública. Tenía inversiones por unos US$355 millones en Ueno Bank (el 9% de su cartera) en bonos y certificados, además de gestionar el pago de haberes a unos 32.000 beneficiarios.

9. Ocho directivos detenidos y causas penales: La justicia no tardó en actuar. Se ordenó la detención de ocho altos ejecutivos de la entidad, incluyendo al fundador del grupo, Miguel Vázquez, y al presidente del banco, Juan Manuel Gustale. Asimismo, se formularon cargos contra otros 27 funcionarios por supuestos delitos de lesión de confianza y tentativa de estafa.

10. Los vínculos con Santiago Peña y la caída del gobierno: El factor político dinamitó el escenario. Santiago Peña había sido accionista del Grupo Vázquez hasta marzo de 2025 y había designado al frente del BCP a Carlos Carvallo, exmandamás de la financiera Ueno. Con denuncias por conflictos de intereses, protestas reprimidas en la calle y un juicio político empujado por propios y ajenos en el Congreso, el combo resultó insostenible y precipitó la renuncia del mandatario.

El incierto futuro institucional

Con la dimisión de Santiago Peña consumada, Paraguay ingresa en un terreno de extrema incertidumbre institucional. De acuerdo con lo establecido en la Constitución nacional, el Congreso deberá asumir la compleja tarea de definir la sucesión presidencial en medio de un clima social caldeado y con la urgente necesidad de encauzar la crisis financiera. Mientras la Justicia avanza con las detenciones y la lupa sobre los responsables del vaciamiento, miles de ciudadanos continúan a la espera de respuestas concretas sobre el destino de sus ahorros, marcando un punto de inflexión histórico en la vida democrática del país.