Santiago del Estero podría tener un papel estratégico en el futuro de la conectividad aérea del Norte Grande. La posibilidad de transformar a la provincia en un punto de enlace entre diferentes destinos nacionales fue planteada por el especialista en turismo Leandro Peres Lerea, quien consideró que existen condiciones para estudiar una estrategia regional que permita mejorar las conexiones entre las provincias.

La iniciativa surge frente a una problemática histórica del transporte aéreo argentino: la concentración de gran parte de las rutas en Buenos Aires. Esta situación obliga, en numerosos casos, a los pasajeros que necesitan trasladarse entre provincias a realizar escalas, afrontar tarifas más elevadas o invertir más tiempo en sus viajes.

En ese contexto, la propuesta apunta a analizar cómo Santiago del Estero podría convertirse en un nodo de distribución de vuelos, facilitando los desplazamientos entre el Norte Grande y otras regiones del país.

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El movimiento de los aeropuertos y el potencial de conexión

Uno de los puntos que respaldan el planteo es la actividad del aeropuerto Vicecomodoro Ángel de la Paz Aragonés, ubicado en la ciudad Capital. De acuerdo con estadísticas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), la terminal movilizó alrededor de 222.000 pasajeros durante 2025, con un incremento interanual del 3%.

Sin embargo, el volumen de viajeros no alcanza por sí solo para garantizar que una terminal pueda funcionar como centro de conexiones. Para cumplir esa función, debería contar con vuelos coordinados que permitan a los pasajeros llegar desde una ciudad y continuar su recorrido hacia otro destino.

Entre las alternativas que podrían analizarse aparecen rutas que vinculen Santiago del Estero con Salta, Jujuy, Tucumán, Resistencia, Corrientes y Posadas. También se plantea estudiar conexiones que faciliten los viajes entre la Patagonia y destinos turísticos del norte argentino, como Salta y las Cataratas del Iguazú.

La propuesta incluye, además, evaluar una posible articulación entre el aeropuerto de la Capital y el de Termas de Río Hondo, con el objetivo de integrar la conectividad aérea a una estrategia turística provincial.

El antecedente de Salta y la experiencia de Andes

El desarrollo de una política aérea impulsada desde el ámbito provincial tiene un antecedente en Salta. En 2005 se estableció un acuerdo entre el Gobierno de esa provincia y la empresa Andes Líneas Aéreas, con la intención de fortalecer los servicios hacia Buenos Aires y atender una demanda que no encontraba suficiente respuesta.

La compañía comenzó a operar en 2006 y recibió respaldo estatal para sostener sus primeras rutas. Posteriormente, amplió sus servicios e incorporó conexiones con ciudades como Córdoba e Iguazú.

Aquella experiencia mostró cómo una provincia puede intervenir en la planificación de su conectividad para acompañar el crecimiento económico y turístico. No obstante, el caso también deja en evidencia que el apoyo institucional debe estar acompañado por una demanda suficiente, costos operativos razonables y una planificación que permita sostener los servicios.

Para Santiago del Estero, el desafío no necesariamente pasaría por crear una aerolínea propia, sino por diseñar herramientas que permitan atraer compañías y desarrollar rutas con posibilidades de mantenerse en el tiempo.

Una alternativa complementaria a la conectividad de Salta

Los registros del movimiento aéreo regional muestran que Salta ocupa actualmente una posición destacada en el NOA. Durante 2025 concentró aproximadamente el 49,86% de los movimientos aéreos de la región, seguida por Tucumán, con el 20,83%, y Jujuy, con el 9,79%, según cifras de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA).

En ese escenario, la posibilidad de que Santiago del Estero desarrolle un centro de conexiones no debería interpretarse como una competencia directa con Salta, sino como una alternativa para ampliar la red regional.

Una mayor integración permitiría facilitar los viajes por motivos laborales, educativos, sanitarios y turísticos. También abriría la posibilidad de diseñar circuitos que combinen diferentes destinos del NOA y el NEA, evitando que los pasajeros deban regresar a Buenos Aires para continuar sus recorridos.

Experiencias internacionales como las de Panamá y República Dominicana muestran la importancia que pueden alcanzar los centros de conexión aérea para integrar mercados y potenciar el turismo.

JetSMART y la llegada de nuevos vuelos

Otro elemento que podría favorecer el crecimiento de la conectividad santiagueña es la incorporación de nuevos servicios. JetSMART anunció vuelos entre Santiago del Estero y el Aeroparque Jorge Newbery a partir del 10 de diciembre de 2026, con cinco frecuencias semanales: lunes, jueves, viernes, sábados y domingos.

La incorporación de estos servicios representa una oportunidad para fortalecer el vínculo directo con Buenos Aires y ampliar las alternativas de traslado para los pasajeros.

De todas maneras, contar con más vuelos hacia la capital nacional no significa convertirse automáticamente en un hub. Para avanzar hacia ese objetivo sería necesario incorporar conexiones transversales, establecer horarios compatibles y ofrecer combinaciones que resulten convenientes tanto en tiempo como en costos.

El análisis también debería contemplar la demanda potencial de cada ruta, la estacionalidad turística, las tarifas, la competencia del transporte terrestre y la disponibilidad de aeronaves.

El turismo como motor de la conectividad

Termas de Río Hondo aparece como uno de los principales atractivos para impulsar una estrategia de este tipo. Su oferta termal, hotelera, deportiva y de eventos constituye una oportunidad para atraer visitantes de diferentes puntos del país.

A ese potencial se suman el patrimonio cultural, la música y las tradiciones santiagueñas, que podrían integrarse con propuestas turísticas de otras provincias del Norte Grande.

No obstante, para sostener una red de vuelos durante todo el año sería necesario contar con pasajeros más allá de las temporadas de mayor movimiento. Los viajes corporativos, educativos, deportivos y sanitarios también podrían contribuir a mantener una demanda regular.

La iniciativa requeriría la participación coordinada del Gobierno provincial, los municipios, las empresas aéreas, los operadores turísticos, los hoteles y las cámaras empresariales. La promoción de los destinos debería acompañarse de acuerdos comerciales y propuestas concretas para los viajeros.

Qué necesita Santiago del Estero para convertirse en un hub

Uno de los primeros pasos sería realizar un estudio técnico y comercial que permita identificar qué rutas tienen mayores posibilidades de funcionar. Ese relevamiento debería estimar la cantidad de pasajeros, analizar los horarios de conexión y comparar distintas alternativas para determinar cuáles podrían sostenerse económicamente.

También podrían evaluarse mecanismos de incentivo para atraer nuevas operaciones. Los acuerdos de promoción o el respaldo temporal a determinadas rutas necesitarían condiciones transparentes, objetivos verificables y plazos establecidos, evitando sostener indefinidamente servicios que no alcancen una demanda suficiente.

Además, sería importante establecer indicadores para medir los resultados, como la cantidad de pasajeros transportados, los niveles de ocupación, la evolución de las tarifas y el número de conexiones utilizadas.

Una oportunidad para integrar el Norte Grande

Argentina superó durante 2025 los 50 millones de pasajeros aeroportuarios, de acuerdo con cifras oficiales. Ese crecimiento abre el debate sobre la necesidad de ampliar la conectividad y distribuir las oportunidades entre diferentes regiones del país.

En ese contexto, Santiago del Estero podría estudiar un papel más importante dentro del sistema aerocomercial nacional, aprovechando su ubicación y sus atractivos turísticos para mejorar los enlaces entre provincias.

La posibilidad de convertirse en un hub aéreo todavía requiere estudios, planificación y acuerdos con las compañías del sector. Sin embargo, la propuesta pone sobre la mesa una discusión estratégica: cómo reducir la dependencia de Buenos Aires y construir una red de vuelos que permita conectar de manera más directa a las provincias del Norte Grande.