El rol del periodista ante la velocidad de los acontecimientos, el avance de las nuevas tecnologías, las redes de información y ahora la Inteligencia Artificial que propone un escenario vertiginoso. Por ello, cambia su figura y su vínculo con el mundo, y con la manera en la que accede a él. La forma en que las personas se informan cambió de manera radical en las últimas dos décadas, las redes sociales como Facebook, Instagram, Space X, Threads y otras plataformas modificaron no solo la velocidad con la que circula la información, sino también la manera en que se produce, consume y comparte.

La velocidad es la más evidente de la era digital; un hecho ocurrido en cualquier punto del planeta puede conocerse en cuestión de segundos, tanto las  imágenes,  videos y testimonios circulan de manera instantánea, muchas veces antes de que un periodista llegue al lugar o pueda verificar lo sucedido.

En este sentido; esta dinámica genera una fuerte presión sobre los medios de comunicación, que deben competir por informar primero sin resignar la obligación de confirmar los datos. Sin embargo, la rapidez no siempre juega a favor de la verdad. En numerosas ocasiones, la urgencia por publicar lleva a la difusión de información incompleta, errónea o directamente falsa. Allí aparece uno de los principales desafíos contemporáneos: la lucha contra la desinformación.

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Otro aspecto que transformó la profesión es la relación con las audiencias, en el pasado, la comunicación era mayormente unidireccional: los medios informaban y los lectores recibían el mensaje. Hoy la interacción es permanente, donde los usuarios comentan, opinan, cuestionan y participan activamente de la conversación pública. Esta cercanía ofrece oportunidades para conocer mejor los intereses de la sociedad, pero también expone a periodistas y medios a, críticas e incluso campañas de hostigamiento.

Un fenómeno cada vez más visible, es la sobreinformación, nunca antes hubo tanta información disponible y, paradójicamente, nunca fue tan difícil distinguir qué es relevante y qué no. Miles de noticias, publicaciones y videos compiten por captar la atención del público. En ese contexto, el periodismo no solo debe informar, sino también ayudar a interpretar la realidad, jerarquizar los hechos y ofrecer herramientas para comprender fenómenos cada vez más complejos


El algoritmo

Actualmente abundan las redes sociales, los algoritmos y la  inteligencia artificial, el desafío del periodismo no es solamente adaptarse a la tecnología, es, sobre todo, preservar la confianza del público. Porque cuando la información abunda, la credibilidad se convierte en el bien más valioso. La irrupción de las redes sociales, la desinformación y la inteligencia artificial transformaron la manera de comunicar, en cómo se adapta una profesión cuya principal herramienta sigue siendo la credibilidad.

En la burbuja de filtros se define el aislamiento y sesgo informativo que produce la personalización algorítmica en los medios y plataformas digitales. Los algoritmos recomiendan y filtran contenido de forma automatizada a los usuarios en base a sus búsquedas previas. Asimismo como consecuencia, cada individuo se expone solo a información afín a su propia ideología y creencias, quedando aislado de todo aquello que contradice su punto de vista.

El efecto de la burbuja de filtros favorece la pasividad para obtener información y resta libertad de elección y pluralidad informativa (Bruns, 2019). En su obra el escritor;  Pariser   «El filtro burbuja: cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos» (2011). comprueba cómo cada acceso web que realiza el usuario instala cientos de dispositivos de rastreo que filtran, personalizan y sesgan la selección informativa que recibe.  El ej; compartir un artículo de cocina de un medio de comunicación puede provocar que se reciba publicidad de ollas antiadherentes durante días. Estas recomendaciones están hechas a la medida del interés de cada usuario. Lo que implica que, aunque dos individuos busquen el mismo término, cada uno recibirá un resultado diferente y único.

La burbuja de filtros, por tanto, es individual, invisible, y de acceso involuntario y automático; los usuarios se exponen a ella por el simple hecho de navegar por la red, para evitar caer en la desinformación, es fundamental aplicar el pensamiento crítico y verificar la información antes de creerla o compartirla.


Captar a la audiencia

La saturación informativa es una nueva estrategia de ocultación de lo relevante. Antes también sucedía, pero es verdad que el nuevo entorno tecnológico facilita estrategias que abruman y confunden a las audiencias. Una de las responsabilidades clásicas del periodismo es el filtrado, la selección, el reconocimiento de lo que es trascendental sobre lo superfluo. Ahí nosotros los periodistas debemos tener un buen olfato, un sistema de trabajo que permita ver entre tanta bruma lo que es importante.

El exceso de información contribuye a la desinformación y a la consiguiente posibilidad de manipulación de la sociedad. 

El periodista, por tanto, puede contrarrestar ese fenómeno:

-Ofreciendo solo información útil para los receptores, que es aquella que, centrada en el bien común, resulta válida para todos.

-Al privilegiar esta información crea en sus lectores una sensibilidad hacia los temas que benefician a todos y forma en ellos esa sensibilidad  por lo que es el bien común para todos.

-Así se aprende a descartar lo inútil y desechable en la información pública, que es un paso para llegar al consumo de información de alta calidad.

-Distinguir entre la información necesaria y útil y la  superflua por inútil es un progreso que crea defensas en la sociedad contra la subinformación.

-Como causa de la sobreproducción de información desechable, está el fenómeno creciente de  la conversión de la información en mercancía, por tanto, si a la producción de información se le da la categoría de servicio y se la maneja con esa intención, a la vez que se dignifica el oficio de informar, se le presta a la sociedad un servicio de alta calidad.


La Inteligencia Artificial

Actualmente la (IA) está transformando el campo de la comunicación, redefiniendo como conectar con sus audiencias, crean, analizan y distribuyen los mensajes, a pesar  de las ventajas que ofrece, como la automatización de procesos y la personalización de mensajes, esta tecnología presenta retos éticos. 

Por su parte, la  hiperdigitalización impulsada por la  IA representa la fase actual de la revolución tecnológica, donde la IA no solo automatiza tareas, sino que redefine por completo cómo operan las empresas, los gobiernos y la sociedad. A diferencia de la digitalización básica (pasar del papel a la computadora), la hiperdigitalización implica la interconexión absoluta de procesos, datos y sistemas que aprenden y se adaptan en tiempo real.

En tanto;  la  hiperdigitalización impulsada por la (IA) actúa como un arma de doble filo;  amenaza gravemente la credibilidad tradicional, pero al mismo tiempo potencia la necesidad de crear nuevos sistemas de confianza radical. la IA destruye la credibilidad basada en "ver para creer", pero acelera la adopción de herramientas tecnológicas y éticas para verificar la verdad.

Es fundamental adoptar buenas prácticas en el uso de IA como estrategia efectiva para integrar tecnología en campañas comunicativas. Estas prácticas van desde el diseño inclusivo de campañas hasta el uso responsable de herramientas automatizadas. 


Alfabetización digital

La Real Academia Española (RAE) define la palabra “alfabetizar” como la capacidad para enseñar a leer y escribir a alguien. En una sociedad en la que priman las tecnologías de la información y comunicación este término ha quedado obsoleto; ahora debemos hablar de alfabetización digital, un proceso imprescindible para adquirir las habilidades necesarias para ser competente en el uso de las nuevas tecnologías. 

La alfabetización digital debe ir más allá del aprendizaje de herramientas y programas. Sus beneficios son:

-Pensamiento crítico: si podemos acceder a más información y contrastarla tendremos ciudadanos más críticos y, por lo tanto, más garantías de una sociedad libre.

-Mejoras de uso cotidiano: las nuevas tecnologías se pueden integrar en nuestro día a día tanto a nivel personal como profesional mejorando nuestra calidad de vida. Contrariamente a lo que creen algunas personas su utilidad no se limita al ocio y consumo sino que pueden enriquecer nuestra vida cotidiana en muchos otros aspectos. 

-Aumento de la productividad: la implantación de tecnología en el campo industrial reporta una mayor productividad y rendimiento. 

-Mayor información: saber emplear las nuevas tecnologías, posibilita que cualquier persona disponga de los datos que pueda necesitar en un momento dado.

-Acceso a mejores trabajos: los conocimientos en TICs son un plus para acceder a puestos de trabajo mejor remunerados. 

-Facilita la educación: gracias a las nuevas tecnologías digitales más personas pueden acceder a contenidos educativos de calidad con un solo clic.

Las personas digitalmente alfabetizadas pueden comunicarse y trabajar de forma más eficiente, especialmente con aquellos que poseen los mismos conocimientos y habilidades. Además, cuentan con las capacidades para entender el lenguaje y para comunicarse en entornos digitales.