El avance de las redes sociales transformó las formas de relacionarse, aprender y comunicarse de niños y adolescentes. Estos cambios también se reflejan en las aulas y representan nuevos desafíos para las familias, las instituciones educativas y los profesionales.

En diálogo con Nuevo Diario, el Dr. Gustavo Ledesma Vallejo, presidente del Colegio Profesional de Psicopedagogos de Santiago del Estero, sostuvo que el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones es muy alto y que los adultos todavía no lograron adaptarse a la velocidad de estas transformaciones.

En ese sentido, explicó que la exposición constante a estímulos tecnológicos modificó los niveles de atención de los jóvenes, lo que muchas veces se manifiesta en las aulas como dificultades para sostener la concentración.

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"Los niveles de atención son cortos y se manifiestan dentro del aula como indicadores de mala conducta, pero no necesariamente es mala conducta, sino que tienen niveles de atención muy rápidos o lábiles", señaló.


El bullying y su impacto en el aprendizaje

Al referirse al bullying y al ciberacoso, el profesional explicó que muchas veces estas situaciones no llegan directamente a los consultorios como motivo de consulta, sino que se detectan a partir de dificultades de aprendizaje, problemas de adaptación o falta de integración con los compañeros.

Asimismo, indicó que los niños que sufren acoso pueden manifestar retraimiento, falta de interés por asistir a clases, aislamiento y una disminución de la autoestima. Estas situaciones repercuten en su desempeño escolar y pueden confundirse con problemas de aprendizaje.

Respecto del trabajo institucional, destacó que desde el Colegio Profesional se realizan conversatorios con docentes y alumnos, además de participar en programas provinciales destinados a abordar estas problemáticas. Sin embargo, reconoció que todavía falta consolidar un programa estable y permanente de intervención.


El ciberacoso y las nuevas formas de relacionarse

Sobre el crecimiento del ciberbullying, Ledesma Vallejo explicó que las redes sociales se convirtieron en espacios centrales de socialización para los adolescentes, donde también se trasladan las agresiones.

"Se ha instalado un lugar simbólico en donde decir: si estoy en las redes, existo", expresó. Además, advirtió que una agresión publicada puede replicarse rápidamente y alcanzar distintos ámbitos de la vida de quien la sufre.


La familia, clave en la prevención

Uno de los puntos centrales de su análisis fue la responsabilidad de los adultos en el acceso y uso de la tecnología. Advirtió que muchos niños comienzan a utilizar celulares y tabletas desde edades muy tempranas, incluso como una forma de entretenimiento mientras sus padres realizan otras actividades.

"Los responsables básicamente son las familias", afirmó, y remarcó que el acompañamiento debe incluir diálogo, presencia física y contacto cotidiano, más allá del control de los dispositivos.

También señaló que las escuelas tienen herramientas para detectar situaciones de bullying, pero necesitan del compromiso familiar para lograr un abordaje integral.


Educar para un uso responsable

Finalmente, el presidente del Colegio Profesional de Psicopedagogía sostuvo que no se trata de prohibir la tecnología, sino de enseñar a utilizarla de manera saludable desde los primeros años de vida. En ese sentido, consideró necesario incorporar educación tecnológica desde el jardín de infantes y acompañar a los niños a medida que crecen.

Además, manifestó su preocupación por el uso de la inteligencia artificial cuando reemplaza los procesos de pensamiento y limita el desarrollo de capacidades propias.

"La tecnología no es mala, es malo lo que hacemos con la tecnología", afirmó.

Como mensaje final, llamó a recuperar los vínculos personales y fortalecer los espacios de encuentro fuera de las pantallas. "Los adultos somos los que tenemos que cambiar. Tenemos que empezar a educar a nuestros niños en las redes y también volver al concepto del contacto humano", concluyó.